SUCEDIÓ EN EL ANTIGUO REINO



Imhotep (debe pronunciarse Imjotep) asesoró a 3 Faraones, fue general, médico, arquitecto y escriba. Esta última condición no era para cualquiera, las personas que recibían la educación para leer y escribir, eran especiales, podían contar en tablillas o papiros toda la historia del antiguo Egipto, se los llamaba “Escribas”.

Fue también arquitecto y asesor del Faraón Zosser, el que construyó la pirámide escalonada de Sakkara.

Hasta aquí la historia convencional, la que cuentan los papiros, los frisos de los templos  y los egiptólogos.

A partir de aquí otra historia.

Creo que Imhotep tenía un perfil bajo, todas las cosas que se decían de él y de sus aportes a la medicina y ciencias de la época, le parecían una exageración  y una sobreestimación de su persona. Prefería verse a sí mismo como un “Escriba”.

“Tal vez la gente tiene una visión diferente sobre mi persona”.

Un día, inesperadamente, el Faraón  Keops lo fue a visitar a su tienda…. La sorpresa de Imhotep fue grande, no era común que un Faraón, y mucho menos recién elegido, o sea con todo el poder, llegará a un lugar tan alejado del reino.

“A que debo el honor Mi Señor” le dijo casi sin mirar (en esa época si mirabas a los ojos a un Faraón te podía costar la cabeza)

“Me ha llegado el rumor que sos muy preparado y tenés una larga trayectoria” (luego de la muerte de Zosser, el escriba se refugió en su oasis del oeste bajando aún más su perfil).

“Otro político más”…pensó Imhotep, pero eso él lo sabía, había estudiado a Keops y sabía perfectamente de dónde provenía, pero aunque parecía excéntrico, si su reinado era para bien de la mayoría, había decidido ayudarlo.

“Te daré poder en mi corte y tus deseos se cumplirán”

“Gracias majestad, pero no quiero tanto, solo quiero ayudar al Pueblo” (y si bien tenía claro que  las palabras de un político valen poco, sintió que verdaderamente podía ayudar desde algún lado)

Y así el “Escriba” peleó junto a Keops muchas batallas y le dio su lealtad…..Pero…. las cosas no eran lo que parecían ser….nunca fue escuchado por ejemplo, y jamás se le permitió entrar al círculo rojo del Faraón. Solo fue una pieza más en el ajedrez de la política.

La desigualdad, el autoritarismo y el despilfarro se hicieron moneda corriente en el reino… esto no era lo que él realmente deseaba…

Empezó a imaginarse un nuevo reino, una nueva realidad, donde el bien y el sentido común estuvieran por encima de todo.

Un día en una reunión de la corte, o sea el gabinete de Keops, donde se estaba tratando el problema de la sequía y el hambre del pueblo, ante la indiferencia de los burócratas,  el escriba se levantó, miró a los ojos a Keops y su círculo rojo: El Gran Visir y el Sumo Sacerdote, mientras Anubis espiaba tras la cortina, listo para cualquier error que permitiera conducir al osado acusador ante el juicio de Osiris (y de paso hacerse de algunas monedas de oro), y entonces habló….”Yo no soy como ustedes… yo amo a mi pueblo”

No esperó respuesta alguna, tampoco la hubo… en silencio giró,  dio unos pasos a las afueras del palacio, tomó su camello, se subió, y enfiló para su oasis del oeste, ahí, donde casi nada podría dañarlo.

“El tiempo va a acomodar todo”… pensaba mientras acariciaba a su camello….

“El tiempo nos va a dar a todos las respuestas”

Y así comenzó a gestarse la gran tormenta, o la primera revolución de la que se tiene registro.

 


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