DE DRAGONES Y MADRUGADAS

 

Cuanto tiempo el dragón esperó a su amada en la montaña?

El no tenia una relación correcta del tiempo, el media el tiempo de otra manera…… esas cosas de dragones…. Esos tiempos que solo los dragones conocen.

Su tiempo transcurría de maneras diferentes a los humanos, encima de todo, el era un dragón diferente a todos los dragones, una rara avis dentro de su misma especie.

La comunidad de dragones lo había aislado hace tiempo, no tenia ni la fuerza , ni la belleza (de los parámetros de la comunidad  de dragones obviamente). Era medio corto de vista….. y encima de todo tenía una glándula menos, ….de esas glándulas que tienen los dragones que hacen que el fuego que sale de sus bocas y de sus orificios nasales sea temible.

O sea que con una glándula ígnea menos, el pobre generaba apenas la mitad del fuego de un congénere normal… o bastante menos …

La perdió en batalla, eso si…. El pensaba …y se consolaba un poco, una buena batalla, de esas que valen la pena librar. No estaba arrepentido. Nunca se iba a arrepentir de eso…. Pero con esa glándula seria otra cosa, en fin él pensaba y se consolaba…. Terminaba aceptándolo.

Pero  con ella todo sería diferente.

El tenia 4500 años, edad adulta tirando a grande ya. Si bien un dragón podía vivir entre 7.000 y 8.000 años  en el mejor de los casos , el ya hacía tiempo había dejado de ser joven, hace rato había comenzado a transitar la última mitad de su vida.

Sus vuelos rasantes no eran los de antes, cada vez que se tiraba volando en picaba desde las montañas más altas, debía hacer grandes esfuerzos para controlarse…. Y como dolían los músculos después!!!!!!,  cada vuelo rasante dolía… y como dolía.

Pero estaba esperando a su amada en la montaña….

Ya no pensaba en la edad, ni en la glándula menos, ni en sus músculos doloridos después de cada incursión, de hecho, el había incorporado ya el dolor a su vida, y como buen dragón con corazón de dragón, todos estos inconvenientes no hacían más que fortalecer su espíritu.

Probaba sus alas…. Fortalecía sus garras contra la roca durísima…. Ejercitaba sus músculos.

Hasta se animaba a bocanadas de fuego, que esparcía graciosamente en todo el perímetro de su montaña……En realidad era la montaña que había heredado de sus padres. Siempre los padres dragones dejaban sus montañas a sus hijos,… sobre todo cuando veían que sus dragoncitos no serian capaces de ganárselas en batalla como corresponde  a un dragón bien puesto.

En fin… de cualquier manera era su montaña…. Y nadie podía llegar a ella….

En realidad era la última montaña. La más chiquita al fondo del país de los dragones……Nadie se la disputaría, … demasiado lejos de todo, demasiado escondida, demasiado fea. No… no le serviría a un dragón normal.

Para él era perfecta.

Para un dragón como él era perfecta…..

Y esperaba a su amada…….

Y mientras la esperaba pensaba…. Y si….. es la última montaña, es chiquita, es fea, pero es mía… y si  alguien me la disputa voy a pelear por ella…..

 Menos mal que para la comunidad de dragones el lugar era tan , pero tan insignificante, que nadie se molestaría en gastar energías.

Menos mal. Con una glándula menos y 4.500 años encima tendría pocas posibilidades con un dragón  joven.

De cualquier manera, siempre será mejor una muerte digna en una buena batalla, seguramente, se conformaba, la comunidad le daría un poco más de respeto si llegara a darse esa situación. Y al menos  su  nombre no sería borrado del libro de honor de los dragones….

Por otro lado, los dragones jóvenes, siempre eligen montañas más céntricas, donde puedan hacer alarde de sus fuegos vigorosos , sus alas impecables, sus caídas en picadas vertiginosas y su musculatura perfecta…Ahí  no, … no en esa montaña….Alejada de todo el centro de atención de la comunidad.

Y esperaba a su amada…. Y seguía pensando……..

Ahora que espero y tengo tiempo de mirar alrededor , esta montaña no es tan fea….

Frotó  con delicadeza sus cansados ojos y miró el entorno..

No… no es tan fea.

Vió los picos como dibujados con acuarelas blancas, rodeándolo. Era lindo.

Vió las piedras, antojadizamente colocadas por la naturaleza, vaya a saber cuando, transformándose y cambiando de color según les daba el sol.

A veces según la hora del día , se volvían de color verde, pasaban por el azul y terminando en un rojo furioso cuando el sol se ponía… si…. Era un bello espectáculo, y él ….. él era el dueño de todo eso…. Bueno, el dueño no  exactamente, … era  el único testigo de tanta majestuosidad.

Y si miraba para abajo… también….

Valles verdes como salpicados por diminutos hilos de agua, que en primavera y verano tomaban un verde intenso, con unos pequeños puntitos multicolores, que no eran otra cosa que la visión que el tenia de las distintas especies vegetales.

Si aguzaba su oído de dragón, que tampoco funcionaba demasiado bien , podía escuchar el ruido del agua deslizándose entre las piedras, los arroyos cantando un canto monótono pero a la vez relajante en su paso por los valles.

Cuando no podía dormir, se concentraba en ese ruido, e inmediatamente lograba encontrar el punto exacto para dormir.

Exactamente eso iba a hacer mientras esperaba a su amada……

Cuanto tiempo hacia que la esperaba?

A ver, pensaba,…. “conté como cuarenta transformaciones  en los valles, cuarenta veces los valles se volvieron blancos y cuarenta veces aparecieron los puntitos multicolores”…..

No era mucho tiempo para el tiempo de los dragones.

Pensaba mientras esperaba a su amada.

Se habría perdido en el viaje?

Habría elegido el camino incorrecto? La montaña errada?

No … definitivamente no podía ser.

Ella le prometió que vendría. Ella sabía que camino tomar….Conocía de montañas  y de mares, tenía instinto de dragón….Eso que hace que nunca se pierdan, aun en las condiciones más extremas.

Las más furiosas tormentas, las nieblas más espesas, los vientos más  fuertes…. Nada  de eso podía detener a un dragón…. Y cuando se les ponía una idea en la cabeza mucho menos.

No… no podía haberse perdido…. Era imposible.

Pensaba mientras esperaba a su amada.

Saco medio cuerpo por afuera de la cueva, inclinó su cabeza, el frio del invierno le acariciaba la piel de dragón.

Desde ahí podía ver los valles, en ese momento blancos.

Demasiado frio, pensó. “me voy a concentrar en el ruido del agua de los arroyos mientras espero”.

Ese invierno, fue uno de los más crudos que se recuerdan en el país de los dragones.

Respiro y se durmió plácidamente mientras esperaba a su amada.

Demasiado frio, hasta para un dragón.

Nunca despertó……………………….

 

NOCHEBUENA DEL 2009 

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