Mañana complicada en Atenas. (O sindicalismo vs. kinesiología)

Relato ficticio de un pasado distópico.

Suelo escribir que normalmente no hago comentarios sobre los comentarios, en primer lugar porque respeto todas las opiniones, (aunque no coincidamos) y en segundo lugar sería imposible responder a todas las adhesiones y manifestaciones de afecto (también tengo que trabajar). Tampoco quiero sobrecargar con posts que a la larga cansan y dejan de interesar.

Pero en este caso hubo un comentario, sobre mi post “Ahora vienen por mi”, (ver mi Facebook o Instagram) de una colega en un sitio de publicaciones profesionales, que particularmente me inspiró para escribir este pequeño relato: "La mayor parte de los kinesiólogos solo somos trabajadores, no somos sindicalistas ni políticos" decía el sentido comentario. Gracias a Dios que no lo somos, agrego; pero, deberíamos aprender a serlo,  aunque eso será motivo de otro post.

 Ahí va el relato:

Esto  sucedió hace muchos muchos años……

Me contaron que había una vez un Kinesiólogo muy joven 24 años, un año de recibido, y también papá muy joven de casi mellizos, (se llevaban 18 meses cuenta la leyenda). Este colega trabajaba muy duro de 10 a 11 hs todos los días, contando y contando los bonitos de "TOMA" (Trastornos y obstrucciones médicos asociados) para ver si podía hacer realidad el sueño de irse con sus hijos unos pocos días a la playa, como para que ellos pudieran conocer el mar y de paso tener un poco de descanso.

Un día "TOMA" decidió postergar los pagos, así, unilateralmente, o sea de los 3 meses habituales pasaron 4, pasaron 5 y nada. Nuestro joven comenzó a preocuparse ya no por el soñado viaje a la costa, sino por cómo iba a hacer para ir al supermercado.

Ahora tenía otro motivo más fuerte para seguir contando y contando bonitos de consulta.

Se enteró, casi por casualidad, que el pueblo "kinésico" estaba muy alterado, y había una reunión en ATENAS, capital del imperio.

ATENAS estaba en pleno BIG BAN o sea sus comienzos. Y hasta ahí llegó, cuenta la leyenda con un amigo Kine en su moto Siambretta.

Se sentía muy pequeñito entre tanta gente grande y muy muy enojada. Pero, haciendo gala de mucho coraje, nuestro amigo, levantó tímidamente la mano y pidió la palabra. Luego de un rato se la otorgaron.

Lleno de vergüenza habló, y dijo casi susurrando "y si nos afiliamos a la CGT"???......

Lo que siguió fue parecido al infierno del Dante, tras unos segundos de silencio, todos lo miraron y le descargaron todo tipo de insultos y palabrotas.

Dicen que se salvó de milagro de que no lo crucificaran en la plaza pública junto a la estatua del fundador, y lo prendieran fuego luego al mejor estilo Inquisidor.

Cuenta la leyenda, que lo salvó su amigo kine, que lo tomó del brazo lo sacó de ahí, lo subió a su moto y partieron raudamente hacia la República  Separatista de Haedo, donde casi nada podía dañarlos.

Dicen que el joven tardó muchos años en volver a Atenas.

Gracias por leerme.

Relato ficticio (cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia)

Nota del autor:

Ante la insistencia de algunos colegas preguntándome que es y donde queda Atenas les digo:

Atenas es una ciudad de Grecia,  y,  si salís de la República Separatista de Haedo en Siambretta, tipo en 2 hs. 30 minutos llegás (sin parar para ir al baño y del café olvídate en la Siambretta),  y queda a unos 300 kms de la República Separatista de Mar del Oro (También se hubiera sentido a salvo y como en casa ahí nuestro protagonista).

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